Ardilla Roja's profileEspacio de Ardilla RojaPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
Palabras en el aguaNos gustaba subir a la ermita de San Telmo, desde donde se podía ver toda la playa y si se levantaba viento, bajábamos a perdernos por los entresijos del puerto. A veces nos acompañaba alguna gaviota que acudía a llevarse los restos de pescado que quedaban atrapados entre las redes. Es extraño el silencio que puede escucharse en un puerto pesquero. Apenas el golpear del agua en los cascos de los barcos, las gaviotas, el viento y el mar estrellándose al otro lado del espigón. En aquellos años ya dejaba correr las absurdas ideas que asaltaban mi cabeza sobre papeles que nadie leyó nunca. En el último curso, me dio por enviar mensajes en botellas. La mayoría de ellas iban a morir a la playa, pero alguna, nunca reapareció. Maria José opinaba que era estúpido lanzar mensajes al mar, ¿acaso los peces saben leer? Me decía riéndose, pero eso no impedía que lo hiciera igualmente. Se me pone cara de calamar, o de sepia, no estoy muy segura, al recordar a un submarinista que emergía del agua todos los jueves. Íbamos a la playa a buscar mi botella y nos sentábamos en la arena. Maria José dibujaba marinas y yo escribía algo parecido a un poema o el mensaje que enviaría al día siguiente. Él, pasaba cual dios Neptuno, con las aletas en una mano y sujetando con la otra el arpón del que casi siempre pendía algún tipo de cefalópodo. El agua resbalaba por su traje de neopreno y dejaba a su paso un intenso aroma de algas y sal. Nunca llegué a mirarle a la cara, y creo que Maria José tampoco, pero se le veía musculoso y fuerte. A veces, al escribir aquí, tengo la misma sensación que cuando echaba las botellas al agua. Con la diferencia de que éste es un mar ficticio en el que flotan mis palabras entre cibernéticos tritones y sirenas. ¿Habrán aprendido a leer los peces a través del cristal? ¿Algún submarinista arponero, recogerá mi botella? Ya os contaré. No me resisto a dejar esta entrada sin una música que siempre me ha tocado las fibras más sensibles. "Cançao do Mar" en la voz de Dulce Pontes. Como siempre la tenéis en la lista de música.
Pecado VenialAl entrar en la tienda un universo infinito de llamativos colores reclama mi atención. Mil y una formas encerradas en grandes recipientes acristalados, reposan pacientes a la espera de que una mano sin voluntad las recoja y se las lleve. Bastoncitos de caramelo, rugosas y aromáticas frambuesas, esponjosas nubes rosas, palitos de regaliz, dulces y blandos huevos de yema anaranjada, tiernos ositos de goma, chupetes, platanitos rebozados en cristales de azucar, o las humildes y sencillas perlitas de gominola. Un sin fin de tentadores y dulces estímulos visuales y aromáticos, capaces de hacer sucumbir la voluntad más férrea. Silvie, la dependienta, mira su reloj de pulsera. Es casi la hora de cerrar. Me habla del tiempo, de lo loco que está últimamente, pero no le presto mucha atención porque estoy concentrada en la resolución de un dilema, ¿frambuesas o huevitos? El reloj del Ayuntamiento avisa que son las siete. Por fin, me decido por las frambuesas, y con precisión de relojero, las voy cogiendo una a una con las pinzas y las pongo junto con los ositos amarillos y naranjas en la bolsa. Pero, ¿cómo no coger también chupetes y platanitos? Al ser de precios distintos, necesito dos bolsas. Silvie, se impacienta; le da la vuelta al letrero de la puerta en el que desde fuera se lee Fermé, y me da tres. Ella me conoce y sabe que no me iré sin los palitos de regaliz rojo. Ebria de aromas dulces de vainilla, naranja, caramelo y fresa, pago mi cuenta y salgo de la tienda. Tengo el coche muy cerca y subo a él para volver a casa. Pongo la llave en el contacto, y entonces le veo sentado en uno de los bancos de la plaza. Me ha costado reconocerle sin el uniforme. Está con las piernas cruzadas y una mano en el bolsillo de la cazadora. Con la otra sujeta un cigarrillo del que aspira y vomita grandes bocanadas de humo. Es Arnaud, el municipal. El uniforme le sienta muy bien, pero casi me gusta mas así, con el pantalón vaquero y la cazadora de cuero negra. Debería irme a casa, pero la tentación de observarle es más fuerte que yo. Arnaud descruza las piernas y apaga la colilla con el pié. Amparada por las sombras de los tilos de la plaza, sigo mirándole, y sin darme cuenta abro despacio la cremallera del bolso. A tientas y sin apartar la mirada, palpo en el interior intentando adivinar las formas. Aromas ácidos excitan mi nariz llenando mi boca de acuosos fluidos. A estas horas ya no pasa nadie por la calle. Únicamente estamos, Arnaud y yo. Como la niña que a escondidas se sube a la silla de la cocina para coger el tarro de la mermelada, sucumbo al placer de mi más oculto y liviano pecado. Cojo entre mis dedos uno de los pequeños, amarillos y tiernos plátanos de gominola azucarada, lo llevo a mi boca, lo succiono pecaminosa y lentamente hasta que sin remedio, desaparece deshecho y licuado, sobre mi lengua. Arnaud se levanta del banco y se marcha. No me ha visto. Yo, giro la llave del contacto y vuelvo a casa. ![]() Si la abeja Maya levantase la cabezaAsí ve el viñetista Ramón del periodico El País, la llegada de la primavera.
![]() FELIZ PRIMAVERA¿La sentía llegar realmente o eran las ganas que tenía de que viniera? Lo cierto es que oficialmente está aquí, pero revoltosa como ella es, ha llegado a muchos rincones disfrazada de invierno. Concretamente donde yo vivo estuvo nevando todo el día de ayer. Empiezo a echar de menos el sol. Lo necesito. Soy fruto del sur y los fríos no me sientan muy bien. Tal vez por eso en estos días, engaño a mis ojos poniendo uno de los fondos de pantalla con rosas que me regaló Alparcero, o miro las fotos de alguno de mis viajes. Las imágenes mas bonitas que tengo de la primavera, son las fotografías que hice en una ciudad del sur y de la que, paradojas de la vida, físicamente cada vez estoy mas lejos. Fueron apenas tres días a principios de un mes de mayo en Granada. Estuve alojada en el hotel Washington Irving, frente a la Alhambra. La cercanía y el hecho de que la entrada para visitarla cubría dos días, servía de pretexto para perderse a cualquier hora en el bucle del tiempo que encuadran sus muros. En la Alhambra, la luz es distinta, el agua canta de una forma especial y las rosas de los jardines del Generalife huelen de una manera única y diferente. En una pared grabado en piedra puede leerse un hermoso verso de Francisco Alarcón de Icaza. Dice más o menos así: “Dale limosna mujer, que no hay en la vida nada, como la pena de ser ciego en Granada”. He visitado otros lugares, algunos recientemente, pero ningún recuerdo permanece tan intacto y vivo como el de las imágenes, los sonidos, y los aromas de la Alhambra y sus jardines. Federico García Lorca decía que en Granada se limita el tiempo, el espacio, el mar, la luna, las distancias… hay necesidad de limitar, de domesticar los términos intensos. También en el siglo XVII otro poeta, Soto de Rojas se refería a los cármenes de Granada como un paraíso cerrado para muchos, jardín abierto para pocos, después tal comentario se ha hecho extensivo a toda la ciudad. Poco importa lo que uno quiera, es ella la que decide si te atrapa, te subyuga y te hace víctima de su embrujo para el resto de tu vida. Conmigo, lo hizo. ¡Feliz Primavera! pd- Si os gusta la música clásica, os dejo La Primavera de Vivaldi en la lista.
![]() Carpe Diem, quam minimum credula posteroAprovecha el día, no confíes en mañana. Ayer estuve viendo una película que incomprensiblemente no había visto todavía y que sin remedio estaba destinada a ver. ‘El club de los poetas muertos’. Al inicio, cuando el profesor de Literatura se presenta a los alumnos y les habla de Walt Whitman y su famoso ‘Carpe Díem’, un escalofrío de placer recorrió mi espalda. Parte de esa obra la tengo a la vista, pegada con cinta adhesiva en la puerta del armario donde guardo mis CDs vírgenes y la frase que subtitula este espacio, también pertenece a ella. No sé si como dice Whitman, las palabras y la poesía pueden llegar a cambiar el mundo, pero sí ayudan a verlo desde otra perspectiva. Me encantó la película, y desde ayer ha pasado a formar parte de mis obras fetiche. Hay quien no entiende que se pueda llorar a gusto y menos por una película en la que, como manifiestan algunas personas, todo es mentira; pero yo pasé un rato buenísimo dejándome fluir con las escenas finales. Los chicos se suben a las mesas de la clase para despedir a su profesor (Robin Wiliams), cuando éste es expulsado, demostrando así su desacuerdo con la rancia y encorsetada dirección del colegio que durante cientos de años había seguido la misma y aburrida doctrina. Otro poeta, compañero de web y amigo mío, José Manuel Chaves, fue quien me habló de ella. Igual no le gusta que lo cite, pero no sería yo si me callase. Así pues, muchas gracias José Manuel, y como me enseñaron a decir cuando era niña, que dios te lo pague y que las hadas no se cansen nunca de dictarte cosas bonitas (esto lo añado yo), para que los que te leemos y admiramos, sigamos disfrutando de tus letras. El rato que pasé viendo esa película no tiene precio, así que Dios va a tener que esmerarse mucho. Apenas quedan cinco días para que llegue. Mucha gente le teme, les hace estornudar, les enrojece los ojos, o les provoca asma; también hay quien se deprime cuando llega y es una pena, porque la primavera es la estación más bonita de todas. Es alegre, cálida, sensitiva, e insultantemente bella. Bulle de vida, colores, y aromas. Los insectos enloquecen con el olor de los pólenes y a ciertos humanos nos produce extraños efectos también. Qué bonita está la luna, cuando vienen las picores, En la voz de mi amigo Carlos Cano, queda mucho mejor, lo sé. Pero es que, el dicho de que la primavera la sangre altera, es totalmente cierto. A mi me da incluso por cantar. Y creo que esto va a ser todo por hoy, pero no quiero irme sin dejar un abrazo muy fuerte a mis cotillas. Si, si, os digo a vosotros. A los que entráis por la puerta falsa sin hacer ruido. A los que pegados como salamandras en las paredes moradas de éste vuestro espacio, leéis desde lo alto y os vais sin dejar huella. (A ver si así…) Carpe Díem, queridos míos. Hasta pronto.
![]() CuriosidadesMe he preguntado muchas veces qué busca la gente que cae aquí por pura casualidad, y he estado haciendo una recopilación de las búsquedas hechas en su mayoría en Google, aunque también se usa bastante de Windows Live Search. Algunas son realmente curiosas, a ver que os parecen: Decoración del hogar. Estoy perezosa, lo reconozco. Este diario que empecé con muchas ganas, se está quedando en semanario. Los gremlins que atacaron mi riñón, me han dejado casi sin energías y la verdad es que entrar a daros mis niveles de ferritina o si los glóbulos rojos están rojos o de dos colores, no tiene mucho interés ¿no? Os dejo en la lista de música un tema de uno de mis autores y cantantes favoritos. Tiene otros muchos que me gustan, y quizás más conocidos, pero éste, me gusta especialmente ‘Una sirena en la Alhambra’ Irrepetible Carlos Cano, cuánto sentí que se fuese.
Mas ardillasEn la lista de pasatiempos, os he dejado un juego. Es muy sencillo, se trata de ir saltando tejados y cornisas de ventanas, y acompañar a la ardillita en su recolecta de cerezas. Yo, ya la he desnucado varias veces a la pobre... A ver si teneis mas suerte.
Ardillas
Un día, hablando con un amigo, me preguntó cómo es posible que tenga colecciones de lunas y nebulosas, y no tenga ardillas. No es del todo cierto, no las había puesto en el blog pero sí he ido recogiendo ejemplares que yo misma he buscado o que me han ido regalando. Podría hacer un estudio profundo sobre la ardilla, pero siendo un animal que prácticamente está en los cinco continentes, sería un ladrillo insoportable para quien lo leyese. Así que me voy a centrar en la Península Ibérica, donde hay hasta seis subespecies de la llamada ardilla roja o sciurus vulgaris. Las más grandes se encuentran en la zona de Madrid, Ávila, Segovia y Valladolid; en Burgos, Asturias, León, Vitoria, Huesca, Cuenca y Tarragona tienen un tamaño intermedio, siendo en la zona del Pirineo donde se encuentran los ejemplares mas pequeñitos. Por el norte de Granada y en la Sierra de Cazorla tienen la garganta blanca y en Sierra Espuña (Murcia) y Sierra de María (Almería) se pueden encontrar con la cola blanca. Aun siendo ‘roja’, el color del pelaje puede variar dependiendo de la época del año, yendo del color ámbar en las temporadas de calor, hasta ser profundamente oscuro, casi negro, en invierno. Hace un tiempo, Luna me dejó un par de nueces en el blog, y amigos a los que tardo en escribir, también me envían nueces y avellanas por correo. Detalles simpáticos que agradezco. Pero si hay algo que vuelva loca a una ardilla, son los piñones. Es una experta en el arte de limpiar piñas, pudiendo devorar una, en menos de tres minutos. Le gustan todo tipo de frutos secos, pero también come setas, huevos, e incluso pájaros e insectos. El agua es un factor indispensable para su presencia. Pudiendo verse cerca de manantiales y arroyos. Vive en todo tipo de bosques, ya sean frondosos o pinares, y no hiberna. Sólo en días de mucho frío se refugia en su nido, que tiene perfectamente abastecido para este tipo de contratiempos. También el calor excesivo le hace bajar el ritmo ¿a quien no?, permaneciendo a la sombra en las horas de la siesta, y estando mas activa al amanecer y a últimas horas de la tarde. La ardilla roja es un animal muy sociable que acepta la presencia humana sin dificultad por lo que se la puede ver en los parques y jardines de las ciudades y acepta con gusto el alimento de personas. En cambio en la sierra, es bastante desconfiada y muy esquiva. Para terminar, os voy a contar una particularidad sobre ella y que curiosamente comparte conmigo. En épocas de abundancia, entierra los frutos en el suelo a modo de despensa para los tiempos de escasez; los esconde en varios sitios que sólo ella conoce, pero es tan despistada que muchas semillas quedan olvidadas posibilitando el nacimiento de un nuevo árbol. Yo también soy bastante despistada en ese sentido. A veces guardo tan bien algo, que luego no consigo encontrarlo. Ha sido un esbozo de cómo vive una ardilla roja. En el nuevo álbum de fotos, también podéis ver ardillas grises o de Las Carolinas, originarias del continente americano; alguna ardilla moruna, introducida en la isla de Fuerteventura desde Africa, y ardillas listadas, que pueden ser de Japón o Korea. Sólo una cosa más. Nunca pido nada, pero esta vez si os voy a pedir un favor personal. Si vais al bosque esta primavera, o este verano y en el suelo veis piñones o bellotas, no volváis a casa sin haber enterrado al menos un par. Quién sabe, tal vez si imitamos a las ardillas, los bosques no mueran del todo. La estatua mágicaAyer recibí un e-mail de Luna. Me envía un enlace para ver una espectacular puesta en escena en la que se mezclan pantomima, magia, ilusión. Yo la conocía, pero considero que es una representación que nadie debería perderse. Debido a su gran tamaño y a las exigencias de mi hosting, no he podido poner el video en el reproductor, pero si en la lista de descargas. Creo que es una pieza digna de ser guardada. Pero antes, un poquito de historia: Fue en el año 2004, cuando en el célebre cabaret El Lido, de París, Jerome Murat presentó por primera vez su asombroso número de ‘La estatua mágica’. Y de ahí fue seleccionado para representar a Francia en el trienal campeonato del mundo de magia que se celebró el pasado 31.07.06 en Estocolmo, Suecia. No consiguió ganar. Entre tres mil participantes, se alzó con el primer puesto el joven mentalista argentino de veinticuatro años Juan Ordeix, pero el video que circula por Internet, sorprendiendo a quien quiera que lo ve, es el de Jerome y su estatua magica. Disfrutadlo. Este es el enlace para verlo:
Alina y MarcoAlina y Marco vivían con sus familias junto al río Mincio, al norte de Italia. Se conocían desde niños, y pasaban juntos todo el tiempo. ![]() LIBRO DE VISITASPuedes dejarme tu opinón sobre lo que aquí te encuentres, si tines problemas con la música, si te has discutido con el novio o peleado con la portera... Estaré encantada de leerte He vuelto!
Pues eso... que he vuelto. Los servicios de urgencias a veces funcionan y en pocos días he podido vencer a los demonios que me tenían secuestrada. Antes de seguir, y para no olvidarme, quiero agradecer vuestros post y los correos que he recibido. No nombro a nadie y así tampoco incurro en falta con ninguno de vosotros. Pero quiero deciros que esos pequeños detalles ayudan a tener ganas de volver y recuperarse más pronto. Gracias a todos, y a Luna. No se si es un él o una ella, y aunque en realidad eso importe poco, me gustaría saber ese insignificante detalle. Luna, ya sabes mi correo. En mis días de retiro involuntario, cuando la fiebre me bajaba lo suficiente he estado viendo viejas fotos y es curioso como el espejo nos engaña muchas veces, o ¿son los propios ojos? en algunas, recuerdo perfectamente la edad que tenía y lo mal que me veía al mirarme en él y es chocante como viendo esa misma imagen, con los mismos ojos que la veía antes, la impresión que tengo es totalmente opuesta. Lo cierto es que en muchas de ellas, ya no me reconozco, pero si… era yo. Y cambiando totalmente de tercio… ¿os habéis dado cuenta de ya se deja sentir? Aún quedan unos días, pero el aire ya huele de distinta manera, hay más colores en los campos y los que vivimos alejados de las ciudades podemos oír como enloquecen los pájaros por las mañanas. Cuando llegó mi primera primavera yo tenía pocos días de vida, quizás por eso la presiento antes de que llegue. Dice una canción muy antigua, que en Madrid se sabía cuando llegaba la primavera porque salía la Violetera a vender sus ramitos de flores por las calles. Fuera de las ciudades, los primeros en despertar del letargo del invierno, son los albaricoques, los ciruelos, los almendros… formando falsos paisajes nevados que van del blanco al rosa, preciosos. Aquí donde yo vivo, la última en enterarse es una vieja y enorme encina que hay junto al lago. Cuando todas empiezan a mostrar impacientes sus nuevos brotes, ella sigue dormida haciendo como que no se entera, pero yo creo que es la madurez y el buen juicio que le da su edad, los que le dicen que no hay que tener prisa para esas cosas. Ella sabe que una helada tardía podría retrasarla aún más, y luego cuando la gente buscara su sombra al llegar el calor, estaría a medio vestir. Y creo que por hoy es suficiente. Os dejo un tema que no tiene nada que ver con la primavera, pero es una canción que me gusta. Moriría por vos, de Amaral Hasta pronto :-)
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