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    Gliese 22

     
    Científicos de la Universidad de Santiago de Compostela, anunciaron ayer, la posible existencia de un planeta gigante en el sistema de enanas rojas Gliese 22.
     
    Estudiando la órbita de los tres cuerpos que conforman el sistema estelar, descubrieron que uno de ellos no marcaba una elipsis perfecta, si no que la estrella describía un trazado sinuoso. Esto sólo puede explicarse por la existencia de un planeta.
     
    Tras conocerse la masa de las enanas rojas, calculan que la del planeta es 16 veces mayor que la de Júpiter.
     
    Estas cosas siempre me dejan asombrada.
     
     

    Esta vez…

     

    No son las canas, ni las patas de gallo… ni siquiera los kilos que han hecho de mí su cuartel general.  Tampoco es la espesa niebla que con su manto lechoso envuelve la verja y no me deja ver más allá de sus barrotes.

     

    No es el hecho de que mi hijo mayor quiera abandonar los estudios que ha empezado, dice que lleva más de un mes pensando en ello y que no cree que sirva para ser profesor. Ahora quiere trabajar para poder ganar dinero, sacarse el carné de conducir y estudiar diseño gráfico y fotografía a distancia.   No puedo rebatirle sus argumentos.  Si lo tiene tan claro, sólo puedo apoyarle porque por encima de todo, quiero que sea feliz.

     

    El menor regresó con fiebre y catarro de su semana en la nieve y lo tengo en casa sin poder ir al colegio. No es algo que me agobie. No es la primera vez que tiene fiebre y era algo previsible.

     

    El médico me dijo el sábado que me quiere controlar el hierro, por si acaso la anemia que tuve, no la hubiese provocado el sangrado de la úlcera de duodeno que padecí este verano. A veces en el intestino, hay pólipos benignos que pueden sangrar.  Yo estoy bien, no tengo síntomas de nada. Sólo se trata de un pinchazo más para un análisis de control. Me preocupa un poco, pero no… tampoco es eso.

     

    Tengo que fregar las tazas del desayuno,  preparar la comida y planchar una montaña enorme de ropa. Y eso…  ¡si me pone de muy malhumor! Es tan ingrato esto de ser ardilla maruja. Pero… ¿Qué hago aquí hablando con un portátil?

     

    Un chute de Fito y los Fitipaldis y todo irá mejor, seguro.

     

    Hasta pronto.

    Un acuario flotante

     

    Pensando en qué emplear esas horas en las que ya no tengo que acompañar niños al colegio, limpiar el polvo, fregar, hacer de comer, poner lavadoras,  planchar, cambiar pañales, jugar a las casitas, leer cuentos, disfrazarme de bruja, recoger niños, preparar meriendas, bailar ‘la reina Berenguela’…  Uffffff… ahora que lo pienso, ¿Cómo es posible que me quede tiempo para pensar?

     

    Siempre he sido una mente inquieta y en esas estaba, cuando se me ocurrió cambiar el móvil del rincón.  El otoño ya se pasó, y las hojas naranjas haciendo piruetas en un remolino permanente, empezaban a deprimirme.  Estando sin acceso a Internet,  no podía tener la ayuda de Google para sacar ideas, así que aplicando el archiconocido método ACP, Arréglatelas Como Puedas, empecé a hacer dibujos, recortes, empalmes y jugar con los colores.

     

    Al terminar el día, entre dar biberones, cambiar pañales, y preparar potitos, había conseguido hacer esta especie de acuario flotante.

     

       

    Como puede verse, a pesar de que la foto ha quedado algo oscura,  es de líneas muy sencillas. Esas cosas verdes, quieren ser algas  y no está bien que yo lo diga, pero en vivo, el resultado del conjunto, es espectacular.

    Aunque los jueces, como dice Serrat; son esos locos bajitos, y a la beba con la que trabajo, la tiene absolutamente complacida.

     

    Al verlo la primera vez,  agitaba los brazos y las piernas con mucho entusiasmo. Estirando su dedito, intentaba tocar los peces de colores, y de su garganta, salían sin parar grititos de placer y excitación. Modulaba: ta…ta… tata…ta; en una inimitable onda de sonidos, que oscilaba dibujando craracoles invisibles en mi oido y como habréis adivinado, en lenguaje bebé significa: me encanta.

     

    Algún día, escribiré algo pensando en esta niña.

     

    De momento, un saludo y hasta pronto :-)

     

    Makats, algo mas que un nick

     

    Quisiera hablaros de alguien que conocí hace unos meses en Portalmix.com

     

    Muchas noches, tras un día duro de trabajo, me sentaba ante mi portátil, buscaba entre mis sitios favoritos, e ingresaba en la web.  Allí estaba ella, pues como la mayoría de nicks que pululamos por la red. Buscando un rato donde descargar el estrés, y echar unas risas sin ofender a nadie.

     

    Puedo decir, que siempre…  por pocas ganas que tuviese, conseguía hacerme reír.  Era una chica con mucha chispa e increíblemente divertida.

    Cuando se enteró de la existencia de este blog, pasó por aquí. Y sé que después ha pasado otras veces a leer las cuatro letras que esta ardilla se atreve a juntar de vez en cuando.

     

    El día 14, nos fue arrebatada por un infarto provocado por el estrés.

     

    Nunca supe su nombre, ni su edad, ni su estado civil. No sé en qué trabajaba, ni donde vivía,  pero si puedo decir que era una persona buena.  

     

    Te echaré de menos, Makats.

     

     

    Quisiera aclarar una cosa...

     

    Tengo la sensación de que no se me entendió en mi breve intervención del día 9 de Enero.

     

    Al decir que estaba impresionada por la muerte del niño de dos años, no me refería al hecho de la muerte en si.  Como dice Vice Khon Kamy es algo que ocurre desgraciadamente a menudo. 

     

    Lo que me removía las vísceras fue, según se dijo en Informativos Tele5 esa misma tarde,  que hubiese sido su propia madre quien le compró el chicle.  Y en mi opinión hacer eso con un niño de menos de tres años, es una irresponsabilidad tremenda.  Por eso no podía…  ni puedo entenderlo. Creo que hubiese sido evitable.

     

    Un saludo :-) 

    Una película, una música, un momento...

     

    Hace un par de días lloré de nuevo.

     

    La leyenda del pianista en el Océano, tuvo la culpa. Es una película basada en la novela Novecento de Alessandro Baricco; cuenta la encantadora pero triste historia de cómo Danny, un fogonero del Virginia, un elegante trasatlántico de la época; encuentra a un niño abandonado sobre un piano en la mañana del día de Año Nuevo del año mil novecientos. Danny adopta al niño y lo bautiza con el nombre de “Novecento”.

    Consigue mantenerlo oculto junto a las calderas durante ocho años, pero tras la muerte de Danny en un accidente, el niño empieza a moverse libremente por todo el buque.  Un día, por azar llega al salón de la cubierta de primera clase y se pone a tocar el piano, dejando quien lo escucha maravillado.

    Es así cómo Novecento  muestra al mundo lo que siente, dentro de ese reducido mundo flotante en el que vive, y al que jamás se atrevió a abandonar.

     

    La increíble banda sonora con la que cuenta esta película, una obra de Ennio Morricone; hace de ella algo realmente delicioso para disfrutar en momentos como el de este preciso instante. Cuando mi única compañía es el teclado y el sonido de mi propia respiración.
     

    El momento en el que los juguetes permanecen inmóviles en su cesta, los lápices de colores están al abrigo de ser mordisquedos por alguna boca inquieta y en el rincón, delicadamente bailan suspendidas del techo las hojas de otoño del móvil de papel, llevadas por un aire invisible y caliente que las abraza y las hace girar de puntillas, desprendiendo suaves destellos de barniz amarillo y naranja.

     

    Las últimas notas de Playing Love, llegan a su fín.  

     

     

     Hasta pronto...

         

     

    Estoy impresionada.


     
    Constantemente nos bombardean en televisión con noticias sobre guerras, atentados, violencia de género, y muertes de todo tipo, y difícilmente puede una acostumbrarse a este tipo de cosas, pero si es cierto que cada vez son menos las que consiguen estremecerme.

     Sin embargo pocos minutos antes de escribir esto, he sabido que en el hospital Clínico de Valencia, moría en la tarde de ayer un niño de sólo dos años de edad, por haberse atragantado al parecer, por un chicle.

     Enlace a la noticia

     
    Yo, que trabajo con niños de corta edad, no acabo de entenderlo. Lo dicho, estoy impresionada

    Y pasaron...

     

    Como la varicela, que no es grave pero deja marcas, pasó la navidad, la nochevieja, el día de año nuevo…  

     

    Pasaron los días de comidas copiosas, de probar todo tipo de dulces, de beber porque un día es un día  y ahora vienen los del arrepentimiento porque "sin saber cómo" se nos han subido encima unos kilos.   

    Hay quien tiene suerte y se le reparten equitativamente, y luego estamos a los que se nos aglutinan un solo sitio.  A unos se les amplía la llamada, aún no sé porqué, curva de la felicidad y a mi se me concentran todos, allí donde la espalda termina su nombre.

     

    A los que estáis en España aún os queda la recta final con el día de Reyes y el roscón, pero a para los de este lado del pirineo se terminó.  

     

    El 2007, la verdad es que no ha sido un año especialmente bueno para mi,  por eso espero olvidarlo pronto y concentrarme en el 2008 al que pienso coger de frente y por los cuernos.

    De momento termina en ocho, y ese es el número del día que nací yo, con lo cual no puede ser un año malo ;p   También es bisiesto y fue en un año bisiesto cuando conocí a mi mejor amigo; de modo con este referente tiene que ser bueno.

     

    Os dejo una canción de Diana Navarro, mi último descubrimiento musical.  Se llama, Brindo por ti, de su segundo disco, 24 rosas. 

     

     

     

    Y por ti, que posas tu negra pupila en estas palabras, brindo y al nuevo año le pido, que venga repleto de bellos sueños, pero también de realidades esperadas. 

     

    Hasta pronto...