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    Martes 30.01.07 - Risaterapia

     

    Son múltiples las propiedades beneficiosas atribuidas a la risa.  Previene el infarto, es analgésica, rejuvenecedora, oxigena las células, facilita el sueño, elimina el estrés, incluso a ciertas personas les produce un efecto de regresión, es decir, pueden retroceder a un estado mental o emocional anterior, como un mecanismo para aliviar una realidad que se percibe dolorosa.  Hay incluso quien dice que es la mejor alternativa al sexo.

    Bueno, yo hoy no buscaba una risa para salir de una realidad insoportable, pero si necesitaba reír. En mi, pasar muchos días sin hacerlo supone  algo así como no beber en las épocas de más calor. Puedo llegar a enfermar. 

    No me extiendo más.  Simplemente disfrutarla, tanto como yo.

     

    Si no funciona, este es el link:

    http://www.youtube.com/watch?v=5P6UU6m3cqk

    Sábado 27.01.07

    Hace unos días os comentaba el raro invierno que a nivel global, estaba teniendo el planeta. Bien,  parece ser que también a nivel generalizado el clima se empieza a comportar tal y como se espera de él.   A principios de semana empezó a nevar en muchos lugares;  también aquí a pesar de no ser una zona en la que nieve habitualmente.  Junto con la nieve, vino un fuerte viento y la sensación de frío era grande, pero a pesar de todo, los niños estaban encantados con el evento.

     A mi también me gusta ver caer la nieve, cómo poco a poco va cubriendo el camino y la hierba, hasta darle el típico aspecto de postal de navidad. Pero los efectos colaterales que nos ha traído esta nevada son menos bucólicos.   Medio pueblo está enfermo y las consultas de los médicos están colapsadas.  

     Yo tampoco me he escapado.  Ya sabéis… lo típico en estos casos.  Fiebre, tos, mocos, dolor de garganta, afonía… en fin, que estoy hecha un cromo.  No puedo toser porque me rompo la faringe, pero no puedo dejar de hacerlo porque si no, me ahogo.

     Y aquí estoy sin tener que estarlo, con mi mantita de cuadros sobre las rodillas como las abuelas, pero no quería dejar pasar más días sin deciros nada.  Cuando los virus se decidan a abandonar mi diminuto cuerpo, volveré, pero de momento quiero concentrar mis energías en convencerles de que lo hagan.

    Un saludo afectuoso, y hasta muy pronto.

     

    24.01.07 - Un deseo

    El otro día, quería ser roca para no sentir el dolor y en cambio hoy quisiera ser el bálsamo que alivie el dolor de un amigo. Llevo muchos días intentando encontrar la fórmula con la que fabricar el remedio que reconforte su castigado corazón. Pero no lo consigo.   

    Si los dioses que rigen las leyes del universo, dejaran de jugar a los dados, y se dedicaran a hacer bien su trabajo, las cosas irían mejor, ¡seguro!   

    Mi amigo es un simple mortal que paga sus impuestos como todo el mundo.  Es buena persona, trabajador incansable, excelente padre y mejor amigo…  ¿Qué más se le puede exigir a un ser humano, para que dejen de llegarle problemas?   Me gustaría saberlo. Algo falla en el sistema, pero no consigo saber qué es. Me gustaría poder ayudar a mi amigo y no sé como hacerlo.

    He oído hablar de una tal Pandora. Dicen que tiene en su poder una caja con poderes sobrenaturales y mágicos. Al parecer, Esperanza… una dama vestida de verde, experta en ofrecer aliento y optimismo a las personas con menos fortuna;  quedó apresada en su interior junto a un montón de cosas buenas cuando Pandora la cerró.

    Tú, que pasas de vez en cuando por aquí, si ves a Pandora, dile por favor que necesito hablar con ella. O mejor, dile que abra la caja y libere a Esperanza. A ver si así, a mi amigo le llega una pizca de consuelo y algún gramo de ilusión, porque… le hacen mucha falta.

    Para acompañar mi deseo, y esperando que se cumpla, dejo al piano Dawn (Amanecer)… un precioso tema de la banda sonora de Orgullo y Prejuicio.

     

    Natalia, o el amor

    Antonio Senciales, amante de la literatura y crítico aficionado, entra de vez en cuando en este rincón de la web. En una de sus entradas  me dejó un mensaje en el que decía que echa de menos aquí uno de mis relatos.

    El trabajo en cuestión es el resultado de un ejercicio para un taller de escritura.  Había que confeccionar una historia a partir de lo que inspirase el tema The Package de A Perfect Circle.

    Escuchándolo nació hace un ya año Natalia, o el amor. Dudé en presentarlo, pero Alparcero que fue la primera persona en leerlo, me dio el último empujón. Quedó segundo en la clasificación del taller de ese mes y aunque no sea el más bello de mis hijitos,  estoy tan orgullosa de él como de los otros.  Os he dejado The Package en la lista de música.
     
     
    - Natalia, o el amor -
     

    Había dejado de creer en el amor y en los hombres desde hacía tiempo, y no obstante, sin querer pretenderlo, algo dentro de ella estaba empezando a cambiar. ¿Y si le confesara la verdad?... ¿Y si le dijese que me estoy enamorando? …se preguntó ante el espejo, terminando de retocarse el maquillaje. ¿Pero que estoy diciendo? Concluyó ella misma mirándose a los ojos. ¡No estoy enamorada! Y con decisión cogió el bolso y  fue como cada viernes a su encuentro en “El Naufrago”. A medida que sus pasos se acercaban, una creciente desazón la hacia temblar en su interior como una hoja en un día de viento. ¿Y si el fuese distinto? Se preguntaba sin dar descanso a su cabeza mientras jugaba nerviosa con el cierre de su bolso.


    Apoyado en la barra la esperaba Ignacio. Un industrial de mediana edad, de aspecto elegante al que había conocido unos meses atrás en ese mismo bar. Un hombre al que el trabajo lo tenía absorbido entre viajes, reuniones y eventos sociales, convirtiendo su vida en algo totalmente plano y aburrido. Alguien en búsqueda permanente de algo que lo sacara de su monótona existencia.

    Sonriendo abiertamente se levantó para recibirla al verla llegar. Y sin poder reprimir el gesto, la agarró del culo acercándola hacia él para darle un beso… -¿Qué tal la semana, nena? Le preguntó dando un trago a su gin tónic. –Hoy sólo tengo dos horas, añadió sin darle tiempo a contestar.

    Prisas, malditas prisas, pensaba ella sin haberse separado de él ni un milímetro. ¿Que excusa habrá dado esta vez?, ¿Qué plan habrá urdido para poder venir?, se decía mentalmente, mientras a través de la fina tela de su falda, notaba la abultada entrepierna de Ignacio en contacto con sus muslos.
    -¿Quieres que vayamos?, le dijo ella cayendo una vez más y de forma irremisible en el vértigo que le producía la profundidad de sus ojos negros. Ignacio, había conocido a muchas mujeres, pero Natalia era distinta. Le bastaba el tono de su voz o una simple mirada, para volverlo literalmente loco de excitación. Y con un ademán de afirmación, apuró los últimos sorbos de su vaso, pagó la cuenta y se levantó dispuesto a seguirla.

    Natalia tenía una interminable espalda de perfecta piel sedosa, terminada en el más maravilloso culo en forma de pera que él había visto en toda su vida. Tanto, que lo tenía fuera de sí desde aquella primera vez que la vio desnuda. Verla de espaldas mientras caminaba, provocaba en él un apetito feroz, hasta el punto de no poder evitar tocarse a través del bolsillo del pantalón. Sus piernas, largas y firmes como columnas de alabastro; ahora dibujaban trazos sinuosos haciendo contonear su figura como un anticipo de la danza de cuerpos que llevarían a cabo en pocos minutos.
    La distancia se le hizo interminable, hasta que por fin oyó cerrarse la puerta tras él.

    -Vamos nena… ¡dámelo!... Le dijo ansioso cogiéndola por detrás de forma lasciva mientras le mordisqueaba la oreja y con la mano abierta le rozaba el sexo por debajo de la ropa interior. A ella le gustaban esas manos grandes, cálidas y decididas, que conseguían hacerla arder al más mínimo roce. El pecho, la cintura, la espalda, el vientre… recorriendo su cuerpo despacio como si de un acto religioso se tratase… De hecho lo era. Natalia se había convertido en su diosa.
    – ¡Dámelo todo!, le susurraba febril con la boca pegada a su cuello, mientras con el pene, duro y erecto, le dibujaba arabescos sobre la piel de las nalgas al frotarse contra ella.

    A Natalia, su particular diosa del sexo, le excitaba enormemente ese “dámelo”. Y poniéndose de rodillas, besó su pene erguido, pétreo e impaciente. Lo recorrió lentamente con la humedad de su boca para introducirlo después en ella. Jugó con él trazándole círculos alrededor y presionándolo suavemente con la lengua. Succionándolo lentamente y saboreándolo a placer. A ella le gustaba hacerlo. Porque era en ese momento, y a pesar de las mentiras que tenía que inventar para poder verla, cuando lo sentía total y realmente suyo.

    Ignacio no quería dejar ni un milímetro de su cuerpo sin acariciar, saborear, explorar, ver o tocar. Deseaba poseerla en plenitud. Anhelaba emulsionarse en ella utilizando la fórmula única y especial que conformaban sus cuerpos en ensamblaje perfecto. -Todo es mío, nena, jadeaba poniéndola de espaldas apoyada en ambas manos sobre el borde de la cama,…-Todo es mío, repetía una vez y otra cogiéndola por las caderas mientras con movimientos rítmicos la penetraba con frenesí.
    -Mío... mío… mío…
    Gemidos, susurros, sudores. Mezclas de fluidos y olores…
    -Mío… mío… mío…
    Ignacio, creyendo morir de placer, abrazó con fuerza el cuerpo de Natalia, descargando en ella su más intima esencia. Y así quedó, inmóvil, aspirando el aroma de su piel con los ojos cerrados, queriendo grabar en su memoria ese instante, cada vez nuevo y diferente.

    Un timbre se oía. El tiempo se había agotado, Natalia sería de nuevo su diosa el próximo viernes, pero ahora seguiría trabajando… otro cliente la esperaba en el bar.

     
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    21.01.07 - Malos pensamientos

     

    Pensar es bueno. Es lo que nos diferencia de los animales, pero a mí, el hecho de tener la mente ocupada, me da dolor de cabeza.  De hecho últimamente me da dolor de cabeza casi todo. Y me da rabia, porque el medicamento milagroso que estoy tomando para prevenir mis jaquecas, ha dejado de funcionar. Pienso, aunque no debería, que quizás no fuese tan milagroso y confluyesen otra serie de factores, que para no extenderme mucho, ahora no voy a relatar.

    Hoy necesito no pensar.  Quiero hacer el vacío en mi cabeza y dejar de hacer cavilaciones que no me llevan a ninguna parte. Olvidarme completamente de todo y de todos. Cerrar los ojos y ver el blanco. Sé que hay gente que logra alejar los pensamientos de su mente, pudiendo controlar  así sus emociones y por consiguiente dejan de sentir el dolor, y si funciona para el físico, quizás también vaya bien para los dolores del alma. Un dolor como el que supone echar de menos a alguien hasta el punto de no poder respirar.

    Días atrás Rosie Thomas me ayudaba a hacer el vacío, pero hoy no me hace efecto.Tal vez tú, que tienes tus negras pupilas ahora clavadas en estas letras que torpemente voy enlazando puedas ayudarme a conseguirlo. Si no a dejar de pensar… si al menos a pensar en otras cosas.

    ¡Qué poca sangre tienes! O ¡tienes sangre de horchata! Decía mi madre cuando me mostraba apática y sin inquietudes en la desorientada edad de mi adolescencia.  Quién pudiese volver atrás, como en la película.  Alguna cosa sería diferente.

    Una vez soñé que viajaba en el tiempo y era la princesa de una tribu india. Fue un sueño tan bonito y tan realista que al despertar, dudaba de que sólo hubiese sido eso. Aún olía las pieles de búfalo en las que estuve tumbada mientras los guerreros danzaban alrededor del fuego y el tam tam de los tambores, retumbaba cercano en mi cabeza...

    Hoy, necesito volverme roca.  Estar ahí, como están ellas, estática e imperturbable, dejando que el mar me azote una y otra vez…. una  y otra vez…. Viendo cómo se rompen las olas en mi, se convierten en espuma y a mi no me afecta porque mi corazón es tan duro como la roca que me envuelve.

    Hoy, necesito ser roca y no puedo.

     

     

    19.01.07 - Nostalgias

     

    Esta música que escuchais es la variación 23 de la Rapsodia sobre un Tema de Paganini, (creo que es asi) Rapsody on a Theme by Paganini en inglés. La compuso Sergei Rachmaninov en 1934. Fue adaptada por Jhon Barry para la banda sonora de la película Somewhere in Time, traducida brevemente como “En algún lugar del tiempo” y nominada para el globo de oro en 1980.

    Es un dramón que vi en el cine siendo más joven y que he estado buscando durante más de veinte años. Hace una semana, la encontré sin querer en un programa de intercambios, buscaba otras cosas y ahi estaba... sola, olvidada como algo que nadie quiere.  Es una pieza difícil de conseguir. Casi de coleccionista, diría yo. Y no lo entiendo, porque es una historia preciosa. Como casi todas las historias de amor del cine, está basada en una novela.  En esta ocasión de Richard Matheson, Bid Time Return. Está editada en español con el mismo título;  En algún lugar del tiempo.

    Cuenta la historia de un joven autor de teatro (Chistopher Reeve) que recibe el regalo de una anciana en el estreno de una de sus obras. Un reloj de bolsillo.  Pasados ocho años, cree reconocer en la fotografía de una antigua actriz (Jane Seymour) a la mujer que le regaló el reloj. Está tan obsesionado con su belleza que consigue a través de una intensa sesión de auto hipnosis, hacer un viaje en el tiempo y conocerla. Vive con ella un apasionado romance, pero cuando menos lo espera, una moneda del presente que quedó olvidada en uno de los bolsillos de su traje, lo devuelve al momento actual sumiéndolo obviamente en la melancolía más absoluta.

    Para verla, he tenido que combinar dos reproductores porque con uno no se ve y con el otro no se oye. Me ha costado sincronizar ambos, pero al final, con ligeros desajustes y con la impresión de haber dado un salto en el tiempo, me he visto en un cine donde los empalmes del celuloide eran perfectamente visibles  y la banda sonora saltaba en algún momento; pero he tenido el placer de ver nuevamente esa pequeña joya del cine de ciencia ficción y llorarla a gusto.  Si, llorarla.  Estaba sola y no hay nada mejor que dejar fluir lo que una siente cuando lo siente.

    Después he estado investigando en el gran pozo de sabiduría de Google para ver si hay alguna edición reciente en dvd, pero lamentablemente está descatalogada. Es una pena, porque es una de las historias de amor más bonitas que yo he visto en una pantalla. La música de la película tampoco la he podido conseguir, pero si la original de Rachmaninov, que espero que os guste tanto como a mi.


    Hasta pronto…

    16.01.07 - Lunas

     

    Raro invierno el que estamos teniendo este año. He tenido rosas hasta hace quince días. En navidad pedí consejo a mi madre de cuándo y cómo hay que podar los rosales, y me dijo que lo mejor es hacerlo en Enero, porque  están parados y no crecen por el frío.  Este fin de semana que me decidía a podarlos y  he visto que tiene brotes nuevos.  

    He leído en el periódico que los científicos están alarmados, pero no es para menos.  El pasado diez de enero, un hombre se paseaba en bañador por una playa de Tarragona; el día de Reyes la gente caminaba sin abrigo por las del Sardinero y en la playa de la Caleta en Cadiz, hay quien se ha bañado este fin de semana.  Tampoco hace frío en Moscú. En la Plaza roja no hay nieve y  en la costa del mar negro en Bulgaria las temperaturas no bajan de los 18 grados. En Boston que normalmente está nevado en enero, en estos días la prenda de abrigo mas gruesa es un jersey, incluso las cigüeñas alemanas, han optado por no emigrar este año.  Si esto sigue así, no quiero pensar lo que va a ocurrir cuando llegue el verano.

    Como me viene ocurriendo en las últimas semanas, la pasada noche del domingo tampoco pude dormir.  Busqué algo para leer, pero tenía un hervidero de pensamientos tan grande en la cabeza, que la lectura me resultaba imposible. Entonces salí a la calle y sentada en el banco de la terraza junto a las aguas verde oscuro del río me dediqué a contemplar la luna.  Allí, colgada en la oscuridad y cubierta por un halo blanco que la convertía en algo aún más misterioso, dejaba ver con timidez sólo una parte de su hermosa redondez.  Pensé en cuanta gente en ese preciso instante la estaría mirando. ¿Qué motivos tendrían para hacerlo?  ¿Y, otras lunas…cómo seria un cielo en el que se viesen varias?  

    Después de un sinfín de preguntas hechas a un vacío del que no obtuve respuesta,  entré en casa, me calenté un vaso de leche y le pregunté a Google. Ante mis ojos desfiló un universo de asombrosas lunas de las cuales recogí una muestra.  Unas por su belleza, otras por su forma o tamaño,  otras por su particular rareza... Como Iapetus, una luna de Saturno,  que tiene una cara brillante y otra no. Recuerda al símbolo del Yin y el Yan.  O la de Mimas, otra luna de Saturno, que le llaman la “Estrella de la Muerte” porque recuerda a la famosa estación espacial de “La guerra de las Galaxias”,  aunque yo le veo un parecido menos bélico. La imagen de Mimas me la regaló mi amigo Alparcero hace ya mucho tiempo y siempre la he visto como una especie de fruta, algo así como una de naranja azul.  Mimas, Iapetus y otras las podéis ver en el nuevo álbum que he abierto.

    Es extraño;  todas las lunas tienen un sobrenombre menos la nuestra.  La que enamoró al toro, o la que en sus puntas queda colgado el pijama del sol cuando amanece,  se llama simplemente Luna. Supongo que porque fue la primera en darse a conocer.  Como pasó con el yogur de la marca Danone, los que salieron después se les llamaba danones. Aún hay quien lo hace.   En fin… curiosidades.

     

    Sigo con  Bobby Vinton, pero esta vez con Blue Velvet. Es un tema que me encanta y que se presta a ser escuchado principalmente por las noches, cuando los sueños y las realidades tienden a confundirse.  Cuando el negro de la noche se convierte en un suave terciopelo, y lo menos tangible puede cobrar forma física.  Y por supuesto, ilustro esta entrada con Mimas, la primera luna no terrestre que yo conocí.

     

    13.01.07 - Sueños

     
     

    Otra noche más sin dormir, me pregunto si el sueño es como  el color del pelo, que con los años se acaba y hay que recurrir a los tintes.   Si, el color que esta ardilla luce en su pelaje no es natural, qué se le va a hacer.  Y como canas, cada vez son más las noches blancas;  y son tan eternamente largas que una ya no sabe cómo ponerse ni qué hacer para poder dormir.

    Ayer estuve viendo la película de Amenabar “Abre los ojos”  y me dejó una sensación muy extraña en el cuerpo. Eso de vivir los sueños, o soñar la vida, o lo que sea que le pasa al protagonista, es inquietante.  Porque si cuando creemos que estamos conscientes, en realidad lo que estamos haciendo es vivir un sueño,  sólo despiertas de él cuando te quedas dormido o crees tu que te duermes…  En fin, no sé, ya digo que me dejó muy rara.  Desde entonces no hago más que darle vueltas al asunto. 

    Aparte de mi falta de sueño y de mi particular interpretación de los mismos,  pues nada…  una inmensa,  monocromática,  aplastante  y aburrida nada que me da ganas de eso,  de meterme en la cama e intentar despertar de la pesadilla.

    Sólo una cosa rompe esa línea plana poniendo un punto de color. Vuestros comentarios. Como el que Luna me dejó en la entrada anterior.  No sé quien es Luna,  porque cómo la propia luna es una desconocida para mí, pero son palabras como las suyas  las que hacen que siga en este loco empeño de amasar letras, moldeando ideas… coloreando emociones. Quién sabe, igual un día descubro alguna fórmula no inventada por la que se paguen millones… jajaja   (Ardilla, bonita…  acuéstate ya, que desvarías)

     

    Hablando de lunas y de sueños….  Creo que lo mas apropiado para despedirse es Blue Moon de Bobby Vinton.  Algo rancia para algunos,  tal vez con canas, pero con ese saborcillo de lo auténtico que no lo pueden igualar otras.

    La imagen que acompaña este texto es un trabajo de Borja Lanseros.  Está hecha en Otxate, Alava.  Se han contado las más variopintas y descabelladas versiones sobre su historia. La que más fuerza ha tomado es la de que fue un antiguo enclave templario.  Dicen que en el único edificio que queda en pie, el que se ve en la imagen, ocurren hechos paranormales. Psicofonías, contactos con Ovnis y todo ese tipo de cosas.  Tendré que investigar...

     

    Siete letras... Dos palabras (relato)

     
     
    Después de mil vueltas en la cama, he resuelto levantarme. Otra noche más en mi lista de noches blancas.
    En la cocina enciendo la suave luz del extractor. Tal vez una infusión pueda ayudarme a dormir. Manzanilla con anís, té, hierba luisa, menta poleo… Al final me he decidido por la hierba luisa.

    Sobre la mesa tengo el papel que dejé al acostarme. Un papel en blanco… como esta noche.
    Mi musa se fue llevándose las palabras que no consigo escribir. El agua hierve. La vierto en la taza y la bolsita preñada por la humedad, se hincha. Le añado un terrón de azúcar; no, mejor dos.
    Me siento frente al papel y pongo la radio bajita. ¿Quién sabe?, quizás Morfeo me acoja entre sus brazos y me tararee una nana al oído, o a mi musa le de por volver.

    La voz de Bryan Adams canta en inglés palabras que no entiendo, y sobre el papel aparece despacio, una amalgama de letras dispuestas a ser víctimas de mi mala alquimia literaria. Del altavoz de la radio salen acordes de guitarra. Bebo de la taza un trago largo y caliente y me dejo llevar por el vapor inhalado y la música. Me llevan a tardes de feria. Tardes de toros negros, tan negros como mi noche blanca. A un patio encalado, con naranjos y geranios rojos. Sus ventanas con rejas, como ojos muy abiertos miran a una fuente que hay en el centro. Los susurros de su agua me invitan a acercarme a ella. Mira mi fondo, me dice con su hídrica y cantarina voz, y en él veo dibujado, un arco iris de luna, apenas una etérea caricia visual para mis cansados ojos.
    Un suave contraluz perfila una silueta en una de las ventanas. La observo. Una mujer con la punta de su pluma, borda palabras sobre un mar de papel. Y en la mesa, desperdigadas esperan cantidad incontable de letras. Como las piezas de un gran puzzle del que tan sólo hay siete colocadas.

    Mi noche blanca ya no es noche. El sol empieza a salir, la hierba luisa está fría y en mi papel, ahora lleno de borrones sólo se puede leer… Querido Roberto:
     
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    07.01.07 - Propósitos

     

    Ya terminaron las fiestas…. Deo gratias, ¡aleluya!, et in terra pax hominibus, amén  

    Como viene siendo habitual, llegado el 7 de enero, llega la época del sentimiento de culpa.   El colesterol ha subido, el azucar, y lo que sobretodo se incrementa es la cifra que marca la báscula.

    ¿Por qué tenemos que comer tanto en las fiestas de navidad?  Recuerdo la pasada nochebuena mientras ayudaba a mi madre en la cocina.  ¡Que estrés!  Los espárragos, no te olvides de sacar los espárragos de la nevera… y los langostinos…  Que si mamá.   -¿Y la piña? ¿Has preparado la piña? … -Nena, tu  que eres mas alta, alcánzame la caja de mazapanes…  

    ¿Por qué tenemos que comer tanto? pero ya no sólo en las fiestas, el comer ha pasado de ser una necesidad básica a convertirse en un acto social.  Para todo, hay que comer.  Para cerrar acuerdos empresariales, con los compañeros antes de las vacaciones, en una primera cita, cuando nace un niño,  en las bodas, en actos benéficos, para despedir el año, para recibirlo, en reyes, o en la fiesta mayor de tu pueblo…  Todo, salvo los funerales, se acompaña de una buena comida, y no olvidemos la bebida. Eso ahora, porque antes de existir los tanatorios, y al finado se le velaba en las casas, en algunas regiones de España los familiares ofrecían de comer y beber a los que acudían a mostrar su pesar y su pena.

    ¿Por qué hay que beber vino, o cava, alegría alegría ¡chin chin!, o lo que sea en las fiestas?  

    Me gustaría saber donde está escrito que bebiendo, la suerte va a mejorar en el año siguiente. A mi no me gusta el cava, nunca me ha gustado y todos los años me llenan la copa para que brinde.  No creo que la suerte dependa de lo que se bebe, lo que se come, o el color de la ropa interior que se lleve.  

    Este año no he comido uvas.  Todos los años lo hacía, pero éste me he negado.  Ni siquiera vi las consabidas campanadas desde la puerta del sol.  Si envié algún que otro sms a familiares y amigos, y envié deseos via email en los primeros minutos del 2007, pero nada más.  

    Pasadas las fiestas, junto con la culpa por haber comido como un gorrin@, llega también llega el momento de hacer los propósitos para el año nuevo. Dejar de fumar, hacer deporte o no saltarse la dieta suelen ser los más habituales. Los míos son: Leer y escribir más, controlar mejor mis emociones o por lo menos intentarlo, y sobre todo, ¡comer menos!

    Por cierto,  espero dar buen uso al regalo que me ha dejado Borja en la entrada anterior. Si digo “Rico, rico y con fundamento” ya sabéis que se trata de la cocina de Arguiñano, aunque para adelgazar, no sé yo.

    Ya os iré contando.

     

    03.01.07 - Prioridades

     

    En la vida, todo es cuestión de prioridades;  me dijo Alparcero hace ya mucho tiempo.  Ya os he hablado otras veces de él. Es mi mejor amigo.  A él me confieso muchas veces o lo hacía porque últimamente me tiene bastante abandonada. Es broma, lo consume el trabajo y la responsabilidad. Deseo que pronto se le arreglen las cosas.

    Cuando viajo, sé cual el mi punto de destino y aunque haya cruces y obras en la carretera, el camino está perfectamente indicado.  Sé cuando parar, sé cuando girar...  Adelanto, freno o me salgo del camino si es preciso. Con GPS, con un mapa, o preguntando…  tarde más o tarde menos, siempre consigo llegar.  

     La vida es un camino en el que el viaje es mucho mas complicado.  No hay indicadores que digan por donde tomar, o si,  pero generalmente es la pura intuición la que hace elegir la dirección;  o la inercia, no sé bien.    ¿Qué hacer cuando no sabes qué dirección tomar? En las películas cuando la chica se pierde, aparece el chico, la besa y todo termina bien.  Pero eso sólo ocurre en el cine. 

    Esta noche no he podido dormir. Me daban las tres y media de la mañana abrazada a un oso de peluche, pensando… pensando... A veces siento deseos de abandonarlo todo,  perderme en algún pueblo de Alaska y dedicarme a la cría de alces o algo parecido. Me dan ganas de, prioritariamente por una vez, pensar sólo en mí.  No sé si alguna vez seré capaz de conseguirlo.

     

    Ayer Borja Lanseros fue a rehabilitación.  Estoy deseando saber cómo le ha ido, porque entre electrocuciones y microondas al final lo van a dejar como un chorizo en la barbacoa, asadito al pobre.  De todas formas a  este chico por mal que le pinten las cosas, siempre consigue hacerme reír cuando leo sus crónicas.  Recomiendo la lectura de su blog.  Tiene pasajes realmente hilarantes.

    ¿Qué voy a hacer de comer hoy?  ¡Ay!  Esa es otra. Esto de ser maruja, es un castigo a veces.

    En fin, de momento haré café, cuestión de prioridades ;)